lunes, julio 31, 2006

¿De fiesta en el Air Force One?













miércoles, julio 26, 2006

Who's the king?

AP

Y en Japón....

Matanza de ballenas para usos industriales, una carnicería en los mares de Japón. Especies en peligro de extinción. Y nadie hace nada!!!!! (Fotos EFE y AP)




lunes, marzo 27, 2006

Matanza en Canadá

Temporada de caza de focas arpa en Terranova, Canadá. Una masacre impune y calculada. Y nadie hace nada.




miércoles, marzo 01, 2006

Patas arriba

Inmundo mundo

Se nos perdió la belleza. Anda extraviada. Donde antes se volcaba el agua, impetuosa y sonora, hoy se levantan los muros grises de la industria eléctrica. El bosque de secuoyas milenarias dio paso a la gran ciudad, sucia, ruinosa, agresiva y maloliente. Los caminos naturales marcados en la selva después de miles de años son hoy autopistas de asfalto y miedo que se extienden como fronteras artificiales atestadas de camiones.

La belleza anda de asueto, tomó vacaciones. Por eso, hoy gobierna el horror. Se nos olvidó la música, ahora acallada detrás del estruendo de las bombas. Bombas en el mundo entero. En cada calle de Bagdad y Baquba, en un pueblito de Colombia, en las apacibles comarcas españolas, en Bali, en Indonesia, en Londres, en Oklahoma. Revientan porque sí, porque no. Ya no interesa la razón, nadie pregunta si fue un dictador, un guerrillero, un clérigo o un demócrata las ordenó. A nadie le importa si fue por dinero, justicia, fe o deporte. Y la música… la música ya no se escucha detrás del estallido y las sirenas.

La belleza, tan olvidada, tan escurridiza… Ahora los niños andan sin ropa, panzones y huesudos, tratando de pescar las moscas que los rondan para llevárselas a la boca. Y a nadie le importa. Este mundo absurdo cree ver la belleza en otras cosas: monedas, petróleo, barcos de guerra, las terribles heces de la industria, carros, aviones, computadores, tornillos, taladros y revólveres. Y dicen que ahí está la belleza, y este mundo indelicado se queda obnubilado mirando ese falso brillo, mientras detrás los niños siguen cazando moscas, una tras otra.

Y vanidosos, fatuos, presuntuosos, nos miramos ahora al espejo y nos ufanamos de nuestra propia belleza. Pero acabamos a garrotazos la de las hermosas focas arpa en el norte de Canadá, o la majestuosidad evolutiva del elefante africano o la asombrosa adaptación de las ballenas y los osos grises o la plena mirada del tigre blanco. Bellos nosotros, decimos, y mientras nos contemplamos en el espejo olvidamos la belleza del mundo. Y todos vamos detrás de las modelos enfermizas y viciosas, de las estrellas de cine arrogantes y santificadas, y nadie mira ni de reojo al colibrí, a la tortuga centenaria, a la orquídea o al coral.

Cambiamos la filosofía por la religión, el arte por el artefacto, la granja por la industria, el perfume por el gasóleo, la pureza por la purificación. Cambiamos a Gandhi por Beckam, a Darwin por Brad, a Santa Ana por Paris Hilton. Cambiamos, en fin, la vida del mundo por nuestra propia, única e insatisfecha vida.

REWIND

Sweet the sting – Tori Amos
Bittersweet symphony – The Verbe
Sure thing – St. Germain
Ocean beat – Tosca
Sexelevatormuzik – Thievery Corporation

miércoles, enero 04, 2006

Un hato en la ciudad

Me asomé por la ventana y al ver pasar a un tipo con facha tétrica y desdichada me di cuenta de que los humanos somos bien feos. Nada más que animales, y por eso es que en realidad la distancia entre nosotros y qué sé yo, un hato de vacas, las unas gordas y las otras flacas, es reducidita. La única diferencia, claro, es de actitud: mientras aquellas pastan apacibles, tranquilas y despreocupadas, nosotros vagamos de aquí a allá, con nuestros afanes y nuestros exostos pestilentes, con la cara pálida de tanto neón y odio y tan llenos de causas perdidas que lástima es lo que da vernos, digo, así desde una ventana. Veamos: Una ciudad nos es más que un rebaño de hombres superpoblado, sucio y caótico. Hasta un establo parecería una aglomeración social más presentable. Carne somos, como los animales, y ya que tenemos esta presencia tan alarmantemente animal, lo único que valdría la pena para hacer distancia sería… Caramba… no se me ocurre nada.

viernes, noviembre 11, 2005

De la caverna al loft

Una aclaración previa: soy hombre y no soy gay. Ahora sí al grano: hace un par de días fui a tomar un dry martini (15/1) con una buena amiga, quien acababa de romper con su amante de turno y atravesaba una lamentable etapa de androfobia. Aparte de lo encendido de sus opiniones sobre los hombres, valió la pena sentarse allí, frente a una enfurecida y traicionada mujer, porque de vez en cuando es bueno comprender que somos unos hijos de puta, en resumidas cuentas.

Sí, y que me perdone el gremio. A veces creo que el peor de los insultos cuando se quiere ofender a alguien ladino y mentiroso, sería decirle que es un hombre. A mí -en lo personal, digo-, me avergüenza cuando mi novia me dice que soy tan típicamente hombre.

Mi amiga, la del martini, dijo esa noche que los hombres somos sosos, aburridos y tremendamente básicos. Algo peor: que las mujeres tenían que hacer un esfuerzo enorme en estos tiempos para dar con un hombre de verdad interesante. “Creen que ser interesante es tener un buen empleo, un carro grande y un apartamento (loft, dijo) lleno de gadgets. Creen que con eso una mujer sentirá que se sacó la lotería. ¡Vaya engaño!”.

Es cierto, pensaba yo mientras tanto. Los hombres somos cavernarios, y de qué manera. Ese viejo concepto de ser macho, de lucir y actuar como “hombre”, nos jodió. Fue una especie de involución cultural que nos devolvió a los tiempos cuando salvábamos a nuestras hembras del acecho del dientes de sable y salíamos con los de la manada a garrotear mamuts.

Y lo peor es que creo que la idea que tenemos los hombres sobre lo que significa ser hombre va en contravía con la que tienen las mujeres sobre lo que quieren encontrar en un hombre. Hace un par de meses, estando de viaje con un par de amigas en Montreal, se pararon frente a una vitrina y me dijeron que me vería muy bien con un suéter rosado. Lo compré para darles gusto. Cuando me lo puse por primera vez todas las mujeres que encontré a mi paso lo aplaudieron, pero, en contraste, los hombres lo rechazaron con vehemencia. Marica me dijeron.

De modo que para ser hombre, pero hombre hombre, debes orinar sin cuidado, conducir como un criminal en fuga, ver todos los partidos de fútbol mientras tomas cerveza y te rascas los cojones, comer porquerías de hombre (asados, grasa, tocino, papas fritas, hamburguesas), ser brusco, insensible, atravesado, huraño, descuidado, grosero, descortés e inculto… y además, debes vestir de colores oscuros: negro, azul, verde militar, mínimo un rojo, nada de rosado, ni más faltaba… Y de esa manera nos sentimos muy hombres, y salimos a buscar mujeres tan seguros porque tenemos un buen trabajo, un carro grande y un loft en… en fin. Tampoco quiero empezar a hablar como mi amiga la del martini.

No, mis colegas, el panorama es tétrico. Somos simplones y vacíos, y tenemos la cabeza tan llena de fútbol-carros-sexo que no nos cabe nada más. Y lo peor es que en el imaginario general de las mujeres la idea de “hombre” es esa: un tipo la mayoría de los casos simple y vacío. Por eso es que después de terminar mi martini tomé mi celular, busqué el número de uno de mis mejores amigos, que sí es gay y muy gay, y le grité enfurecido “¡cómo se te ocurre fijarte en los hombres, cabrón de mierda!”.

REWIND

Me acaban de regalar un buen CD. El grupo se llama Sismo, son bogotanos. El trabajo se llama Pueblo y es, cómo dijera, fabuloso. Me provoca encender mi chimenea y fumarme un cigarrillo lento y profundo con esta musiquita de fondo. Suave, tersa, sencilla y honesta.

viernes, noviembre 04, 2005

Me perdonarán...

Además, me perdonarán... pero ¿acaso es que no le da pena a Kirchner recibir con honores a un delincuente del calibre de Bush? ¿No le da cosita? Digo, porque es como si uno invitara al ladrón del barrio, al que todos saben que es medio matón y buscapleitos, a tomar café en la sala de su casa y a mostrarle los álbumes de fotos. A mí, que no soy ni presidente ni diplomático ni caradura, que a fin de cuentas es lo mismo, me daría bochorno saludar de mano a semejante cínico, descerebrado y sin verguenza.

Empieza a disgustarme este lado del mundo

Entre Bush, Uribe, Chávez, Fidel y Kirchner empieza a no gustarme este lado del mundo. ¿Qué será de la suerte de este continente? ¿Para donde irá? Ocurre que nuestros presidentes se reúnen ahora en Mar del Plata. Se tomarán fotografías, se reunirán unos con otros, estrecharán sus manos, se darán espaldarazos mutuos y firmarán declaraciones conjuntas en las que señalarán los derroteros para que este enorme y derruido barco al garete que es América llegue a mejores puertos. Y luego todos a su banquete, a comer del prójimo, a despilfarrar, a decidir en voz del pobre, a dilapidar la herencia indígena, a vender nuestros recursos al peor postor pero que siempre es el que mejor aceita los engranajes de la burocracia. Volverán a sus casonas presidenciales a ejercer el sagrado mandato del poder que la democracia les entregó, convencidos de que a través de su voz el que habla es el pueblo. Mientras tanto América se derrumba, y la democracia, esa estructura endeble que se levantó con el ánimo de servir de esqueleto a la sociedad, empieza a ceder, a quebrarse, a caer bajo su propio peso, a tal punto que se ha convertido más en un sistema para justificar el despilfarro, la pereza estatal, la burocracia, la corrupción, los malos manejos, las políticas inciertas y dubitativas, y todos los vicios que hacen de nuestros gobiernos un desastre nacional. No, nacional no, continental. En Estados Unidos, el abanderado de la democracia, ese mismo sistema le da poder a Bush para convertir al mundo en su patio trasero en el que puede hacer lo que le da la gana. En Colombia, su Santidad Uribe impone su gobierno del miedo y se justifica en la democracia para emprender un nuevo mandato, quizá más miedoso que el primero. En Venezuela Chávez se hizo, democráticamente, un dictador. En Cuba igual, no diferente en Argentina, lo mismo en Brasil, para qué hablar de los invisibles centroamericanos y ni qué de Ecuador, Bolivia, Perú, México, Paraguay, Uruguay... En fin... Empieza a no gustarme este lado del mundo porque es corrupto, sucio, ladrón, tirano, inservible y democrático. Y lo peor es que intuyo que los otros lados del mundo no es que sean mejores, así que ¿alguien podría decirme por favor cómo se llega a Marte?